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El fin del crédito barato traerá una ola de quiebras

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Tags Dinero y BancosDinero y Banca

03/07/2018

El fin de la era del dinero barato aumenta el riesgo de quiebras al “estilo Enron” en muchos sectores, incluyendo las energías renovables. Con la perspectiva de tres subidas de tipos en Estados Unidos en 2018 confirmada por la Reserva Federal y un mercado de valores nervioso, los desafíos son más evidentes que nunca.

La liquidez masiva y los tipos bajos de los últimos ocho años no han ayudado al desapalancamiento y muchas empresas han usado este periodo para aumentar los desequilibrios y crear estructuras complejas de deuda. De hecho:

  • En nivel de la deuda neta corporativa con respecto al EBITDA está en máximos históricos. Aproximadamente el 20% de las grandes empresas de EEUU se enfrentaría al impago si aumentaran los tipos, según el FMI.
  • El número de compañías zombis ha aumentado por encima de los niveles previos a la crisis, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS).

Esto es particularmente evidente en el sector de las renovables, donde aumentaron las quiebras, incluso en los años de alta liquidez y tipos bajos.

El sector renovable ha sufrido una transformación absolutamente espectacular en los últimos ocho años. La tecnología ha avanzado, los costes han caído y los líderes globales se han fortalecido cuando su estrategia ha sido desarrollar un modelo energético. La clave fue entender que las tecnologías innovadoras no pueden estar más apalancadas que las tradicionales. Cuando la tecnología reduce costes y perturba los modelos inflacionistas, basando su negocio en subvenciones siempre crecientes y precios cada vez más altos y financiándolo con deuda masiva, esto resulta suicida. En la era del dinero barato y la liquidez extrema, muchas compañías usaron el subterfugio “verde” para implantar un modelo de construcción-desarrollo extremadamente apalancado, ignorando demanda, costes y competencia. Un modelo cuyo único objetivo era instalar capacidad solo por instalarla, hubiera demanda o no, y que buscaba subvenciones, al tiempo que declaraba ser muy competitivo.

Incluso en un periodo de tipos de interés a la baja y muy alta liquidez, ha habido quiebras espectaculares, así que imaginad qué puede ocurrir cuando aumenten los tipos.

Quiebras como SolarWorld, ET Solar, American Solar, SunEdison, Sungevity, Suniva, Beamreach, Verengo Solar y otras no se produjeron debido a la falta de soporte o tecnología, sino debido a un modelo de negocio similar a una burbuja. Aumentar la deuda para pagar deuda equivale a muerte por exceso de capacidad y fondo de maniobra en medio de aspiraciones de crecimiento imperialista desbocado. Mientras muchas empresas llenabas diapositivas de PowerPoint con las ventajas competitivas de costes menores, sus negocios se hundían debido a la imposibilidad de generar beneficios por encima del coste de capital y las evidencias de muerte al crear fondos de maniobra.

Si una tecnología es viable, no necesita subvenciones. Si es inviable, ninguna subvención cambiará esto.

Las quiebras en el sector solar exceden todas las de las ineficientes empresas de carbón y fracking combinadas. Este dominó de quiebras, que incluye más de 120 cadáveres de grandes empresas en todo el mundo, fue autoinfligido. Y ahora, el invierno está llegando.

La deuda barata es muy cara a medio plazo. Los conglomerados integrados aprendieron esa dura lección hace años.

Pero el riesgo es mayor ahora.

El sector renovable global se enfrenta a necesidades de refinanciación en los próximo siete a ocho años que exceden toda su capitalización del mercado (134.000 millones de euros, según el Índice Renixx).

No es un problema de tecnología, es la adicción a la deuda barata y el crecer por el crecer. Y no es un problema solo del sector renovable. La combinación de menores ingresos y mayores costes deudores es un peligro. El coste de la deuda aumenta y el coste del capital aumenta debido al mayor riesgo percibido, lo que a su vez puede secar el mercado para aumentos de capital y refinanciación.

No son solo las renovables, pero merece la pena destacar que la energía es (de nuevo) el sector más vulnerable debido a la naturaleza cíclica de sus ingresos y la perpetuación del exceso de capacidad de los últimos ocho años.

En 2018, en todos los sectores, las necesidades de refinanciación exceden el billón de euros en Europa, África y Oriente Medio. Esta cifra se dobla si incluimos China y otros mercados.

Al mismo tiempo, se ha disparado el número de empresas zombi en la época de dinero barato. ¿Qué es una empresa zombi? Las que no pueden pagar los gastos de intereses con beneficios operativos.

No todo son malas noticias. Igual que el fin de la burbuja punto com nos trajo más y mejores servicios e infraestructuras de Internet a precios menores, la quiebra de los sectores ineficientes nos traerá servicios de calidad superior a precios inferiores.

La mentira de que “si los intereses suben, aumentaremos el capital” ha sido desmantelada muchas veces en años recientes- Cuando los mercados de deuda se cierran, al mismo tiempo se cierran los mercados de capital.

Acordaos de esto la próxima vez que os digan que las empresas tienen que tomar más prestado para crecer porque los tipos son bajos o que el aumento de la deuda mejora el coste de capital. Nada de esto ocurre si desaparece la capacidad de pago del negocio con un mero aumento del 1% en los tipos.

Preparaos para la próxima Enron. El invierno ha llegado.

Daniel Lacalle tiene un doctorado en Economía y es autor de Escape from the Central Bank Trap, Life In The Financial Markets and The Energy World Is Flat.

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